La relación amorosa en la tercera edad también tiene un impacto positivo en la salud física. Se ha demostrado científicamente que el amor y el afecto tienen beneficios en la salud cardiovascular. El contacto físico frecuente, como los abrazos, las caricias y los besos, no solo genera bienestar emocional, sino que también favorece la liberación de oxitocina, lo que reduce la presión arterial y el ritmo cardíaco, contribuyendo a un corazón más saludable. Además, la presencia de una pareja actúa como un factor protector contra enfermedades graves, ya que las personas en relaciones amorosas suelen tener una mayor motivación para mantenerse activas y cuidar de su salud.
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